jueves, 2 de mayo de 2013

Enlaces para trabajos de reposición

Cuento "A la Deriva"

Real Academia Puertorriqueña

http://www.ciudadseva.com/textos/poesia/ha/davila/virgilio_davila.htm


Poema "Valle de Collores" de Luis Lloréns Torres

Cuando salí de collores
fue en una jaquita baya,
por un sendero entre mayas
arropás de cundiamores.
Adiós, malezas y flores
de la barranca del río,
y mis noches del bohío,
y aquella apacible calma,
... y los viejos de mi alma,
y los hermanitos míos.

¡Qué pena la que sentía,
cuando hacia atrás yo miraba,
y una casa se alejaba,
y esa casa era la mía!
La última vez que volvía
los ojos, vi el blanco vuelo
de aquel maternal pañuelo
empapado con el zumo
del dolor. Mas allá, humo
esfumándose en el cielo.

La campestre floración
era triste, opaca, mustia.
Y todo, como una angustia,
me apretaba el corazón.
La jaca a su discreción,
iba a paso perezoso.
Zumbaba el viento, oloroso
a madreselvas y a pinos.
Y las ceibas del camino
parecían sauces llorosos.

No recuerdo como fue
(aquí la memoria pierdo)
Más en mi oro de recuerdos,
recuerdo que al fin llegué,
la urbe, el teatro, el café,
la plaza, el parque, a la acera…
Y en una novia hechicera,
hallé el ramaje encendido,
donde colgué el primer nido
de mi primera quimera.

Despues, en pos de ideales.
Entonces, me hirió la envidia.
Y la calumnia y la insidia
y el odio de los mortales.
Y urdiendo sueños triunfales,
vi otra vez el blanco vuelo
de aquel maternal pañuelo
empapado con el zumo
del dolor. Lo demás, humo
esfumándose en el cielo.

Ay, la gloria es sueño vano.
Y el placer, tan sólo viento.
Y la riqueza, tormento.
Y el poder, hosco gusano.
Ay, si estuviera en mis manos
borrar mis triunfos mayores,
y a mi bohío de Collores
volver en la jaca baya
por el sendero entre mayas
arropás de cundiamores.

jueves, 18 de abril de 2013

El niño que enloquecio de amor


El niño que enloquecio de amor analisis 1 from jezabelvazquez

  • 1. ANÁLISIS LITERARIO: El niño que enloqueció de amor Eduardo Barrios Referencias: www.andresbelloeditorial.com http://www.clubdelectura.c Presentación por: Jezabel Vázquez EL NIÑO QUE ENLOQUECIÓ DE AMOR
  • 2. Uno de los grandes éxitos de la literatura chilena en todos los tiempos. … breve novela fina, alada, dolorosa, traspasada de un sentido sutil de la escritura… Referencias: www.andresbelloeditorial.com EL NIÑO QUE ENLOQUECIÓ DE AMOR
  • 3. COMIENZO DE LA OBRA…
  • 4. ¿Habéis oído cantar un pájaro en la noche?       Suele ocurrir que un rayo de luna, un rayo levemente dorado, derramándose, derramándose por entre el misterio del follaje, alcanza la rama donde se acurruca el avecita dormida, y la despierta. No es el alba, como imagina el ave. Pero... ella canta.   Luego, si el avecilla es lo que se llama un equilibrado y fuerte pajarito, descubre su engaño, hunde otra vez el pico en la tibieza de las plumas y se vuelve a dormir. No obstante, avecitas hay, inquietas y frágiles, para quienes el rayo de luna tiene un poder de sortilegio. Y tras de cantar, saltan aturdidas y vuelan... Sólo que, como no es el día el que llegó, se pierden pronto en la obscuridad, o se ahogan en un lago iluminado por el pálido rayo de oro, o se rompen el pecho contra las espinas del mismo rosal florido que, horas después, pudo escucharles sus mejores trinos y encender sus más delirantes alegrías.
  • 5. ¿Cuál es el rayo venenoso que despierta algunas almas en la noche, les roba el amanecer y las ahoga en una existencia de tinieblas? Voy a revelaros el secreto de un niño que enloqueció de amor.  Fuera de mí, nadie —ni su madre, hoy convertida en su esclava— poseyó nunca el secreto de la locura de ese niño. No os contaré todavía cómo cayó en mis manos este cuaderno doloroso e ingenuo . Os diré tan sólo que ahora lo publico porque ello no puede ya herir a nadie. Respeté muchos años el secreto de aquel niño, de aquel pájaro que cantó en la noche y no tuvo mañana. Me lo entregó la casualidad, y lo he guardado respetuoso, con el respeto que merece un niño sentimental y entristecido, una víctima del rayo venenoso que ilumina los corazones antes de tiempo y los lanza en ese vórtice llameante y obscuro, dulce y terrible del Amor.
  • 6. Al inicio de la obra, el autor utiliza un recurso literario llamado alegoría (metáfora extendida), los símbolos destacados son: el ave y la luna. El ave es la inocencia del niño y la luna puede ser representada por el amor, por Angélica.
  • 7.  
  • 8. EL NIÑO QUE ENLOQUECIÓ DE AMOR Título: LITERAL Año: 1915 (s. XX) Circunstancia social global: Primera Guerra Mundial (1914) Ideas tradicionales y conservadoras País: Chile Clase social: alta Atmósfera: nostalgia, grisácea, llena de ansiedad. EL NIÑO QUE ENLOQUECIÓ DE AMOR
  • 9. EL NIÑO QUE ENLOQUECIÓ DE AMOR ESCENARIO 1915 ÉXITO DE LA OBRA La intención de una relación entre un niño y un adulto era demasiado para la tradicional y conservadora sociedad de la época. No obstante, la obra tiene mucho más que eso, seguramente otro motivo de escándalo es que nos habla de la soledad que siente un hijo natural que no conoce su condición. Prof. Benedicto González Vargas
  • 10. Autor: EDUARDO BARRIOS Al escribir la obra Eduardo Barrios contaba con 31 años. Nació en Valparaíso, Chile el 25 de octubre de 1884. Su infancia y adolescencia transcurrieron en Lima, Perú (ciudad que fue su residencia desde la muerte de su padre). Su padre muere cuando él tenía 5 años. 1899 regresa a Chile para seguir una carrera militar (tenía 15 años).
  • 11. EDUARDO BARRIOS Aunque se distinguió como cadete, nunca su espíritu se amoldó al ambiente militar y obtuvo su baja antes de ser oficial. Se dedicó a recorrer el país y el continente en busca de nuevas experiencias y desempeñando varias actividades. A los 23 años de edad comenzó su carrera como escritor. Otros autores lo consideran como un hombre sensible, imaginativo y observador.
  • 12. EDUARDO BARRIOS Algunos analistas piensan que las experiencias de Barrios lo cargaron de material humano. Posee un gran temperamento sentimental, aún teniendo una vida tan agitada y aventurera. Otras obras del autor: Un perdido , Los hombres del hombre , Gran Señor y rajadiablos , El hermano asno. Llegó a ser director de la Biblioteca Nacional (1953) Fue Ministro de Educación
  • 13. EDUARDO BARRIOS Recibió el Premio Nacional de Literatura 1946 Premio Atenea (otorgado por la Universidad de Concepción) 1949 Incorporado a la Academia Chilena de la Lengua 1953 Se destacó mayormente en los géneros narrativos y dramáticos, además fue periodista. Murió en Santiago de Chile el 13 de septiembre de 1963.
  • 14. ¿POR QUÉ SE DISTINGUE BARRIOS? Logró una basta experiencia vital y un profesionalismo dedicado en la literatura. Talento natural Don de crear intrigas interesantes Estilo pulcro, formal y delicado sin caer en el preciosismo Estudioso y observador natural de los recovecos mentales (indagaciones psicológicas)
  • 15. EDUARDO BARRIOS DICE: “ Recorrí media América. Hice de todo. Fui comerciante, expedicionario en las montañas del Perú; busqué minas en Collahuasi; llevé libros en las salitreras; entregué máquinas por cuenta de un ingeniero en una fábrica de hielo en Guayaquil; en Buenos Aires y Montevideo vendí estufas económicas; viajé entre cómicos, y como el atletismo me apasionó un tiempo, hasta me presenté a un público como discípulo de un atleta de circo, levantando pesas (…) Me he caído, me he levantado, he sufrido hambres, he gozado hartanzas. …Y siempre, en medio de todo, me respeté (…), porque soy un sentimental.”
  • 16. AUTOR: EDUARDO BARRIOS
  • 17. ASUNTO DE LA OBRA El niño que enloqueció de amor es una novela psicológica que nos narra la historia de un pequeño que se ha enamorado de una mujer. El niño convierte a esta dama en el centro de su vida, en su amor, en la única persona que parece que le importa, que se fija en él, que le muestra cariño. La presencia de Jorge (compañero de Angélica) deriba el idilio del pequeño hasta llevarlo a la locura.
  • 18. ARGUMENTO Carlos Romeral invita a un amigo (el autor) a que lo acompañe a visitar al niño en su lecho de muerte. Mientras realizan la visita, al pequeño se le cae un diario de la cama. El amigo de Romeral empieza a leer lo que contiene. El diario narra la historia del niño: dice que estaba enamorado de una amiga de su madre: Angélica. Ella lo mima, él la malentiende, se enamora de ella y crea falsas expectativas.
  • 19. 5. Llega la desilusión cuando se da cuenta que Angélica le corresponde a Jorge. 6. En el transcurso de la celebración del santo de Angélica, el niño vio cuando Jorge besaba a Angélica en la mejilla. 7. Este hecho desata la ira, imprudencia y celos del niño que se resguarda bajo la mesa del salón llorando terriblemente. 8. Ven una copa tirada y comienzan a burlarse, pues creen que el llanto del niño es porque se embriagó. 8. Su madre lo saca del lugar a pellizcos y lo lleva hasta la casa donde cae enfermo y desahuciado.
  • 20. TEMA CENTRAL El descontrol de emociones puede llevarnos a conductas destructivas (sentimiento apasionado, de un niño, por una mujer mayor).
  • 21. TEMAS SECUNDARIOS RAÍCES DE LA CONDUCTA DEL NIÑO Desprecio de la familia (abuela y hermanos) Acoso del colegio (quejas sobre su quietud) Sobreprotección de la madre Falta de figura masculina Falta de comunicación (miedo, timidez, inseguridad) Falta de orientación (crea mundo imaginario)
  • 22. EL PADRE DEL NIÑO “SECRETO A VOCES” El secreto mejor guardado de la novela: Carlos Romeral , presentado como amigo de la familia, es su verdadero padre . Aunque él no lo sepa y aunque el narrador nunca lo diga, las pistas que quedan por todos lados de la obra lo evidencian sin lugar a dudas. Ello explica también el rechazo que la abuela siente por el menor. Prof. Benedicto González Vargas
  • 23. OBRA PSICOLÓGICA Eduardo Barrios conoce muy bien la psicología infantil, sabe cuáles pueden ser las raíces de nuestra conducta, sabe cuán débil puede ser la mente humana. Conoce cómo el descontrol de emociones puede turbar, enfermar, enloquecer.
  • 24. PERSONAJES
  • 25. PERSONAJES PRINCIPAL : El niño: personaje principal de la obra, sus familiares y allegados piensan que sufrió una intoxicación etílica, pero en realidad el causante de su enfermedad es el amor. Sumamente sensible y d ébil.
  • 26. PERSONAJES SECUNDARIOS: Angélica: joven de la que se enamora el niño, el niño la describe como hermosa. Carlos Romeral: amigo íntimo de la familia , es inteligente, se puede deducir que es el padre del niño. Madre del niño: sobreprotectora con el niño Abuela del niño: el niño pensaba que ella lo odiaba Jorge: amigo de Angélica, buen mozo, es su presencia desencadena los celos del niño.
  • 27. PERSONAJES INCIDENTALES: Raquelita: amiga de Angélica D oña Juana: sirvienta de la casa Sr. Latorre: Inspector del Colegio Doctor: lo diagnostica con anemia Médicos: al final, le diagnostican una supuesta intoxicación etílica al niño
  • 28. PERSONAJES AMBIENTALES Carmencita: tía del niño, representa ternura y tranquilidad. Pedro y Enrique: hermanos del niño, activos, el niño pensaba que sus hermanos no lo querían; a veces se burlaban de él.
  • 29. ACCIÓN DE LA OBRA…
  • 30. ACCIÓN Suceso inicial: el niño confunde las atenciones de Angélica con amor de pareja. Punto culminante: el niño ve cuando Jorge le da un beso en la mejilla a Angélica y le da un ataque de llanto en una fiesta. Conflicto: interno (psicológico), el niño genera sentimientos apasionados por Angélica, no los comunica y sufre por no ser correspondido. : Desenlace: el niño queda desahuciado.
  • 31. DESENCADENA EL CONFLICTO DE LA OBRA
  • 32. ¿EL NIÑO MUERE? Al final de la obra: “Comprendí, en aquel discurso docto, el exordio de un desahucio próximo.” Exordio = principio Desahucio = sin posibilidad de curación Al principio de la obra: “Fuera de mí, nadie –ni su madre, HOY convertida en su esclava-…”
  • 33. OTROS ELEMENTOS Voz narrativa: primera persona Estructura: tradicional Tono: melancólico, angustiante, trágico Técnicas utilizadas por el autor: retrospección, narración en diario, memoria, monólogos, preguntas retóricas, etc. Al inicio de la obra, el autor utiliza una alegoría , los símbolos destacados son: el ave y la luna (representan al niño y Angélica).
  • 34. OBRA ESCRITA EN FORMA DE DIARIO.
  • 35. LENGUAJE Escrito en diario, vivificado por un lenguaje coloquial Estilo claro, conciso y breve Tendencia a la morbosidad (crueldad) que emana de un corazón autodestructivo Evita caer en el preciosismo (adornos) del Vanguardismo, que a fuerza de “perfección” matan lo que escriben.
  • 36. PROPUESTAS PARA ANALIZAR ¿Quiénes formaban la familia del protagonistas y cómo era su relación con cada uno de sus miembros? ¿Qué importancia tiene Carlos Romeral en la obra y qué significa para el niño? ¿Por qué la abuela califica con duras palabras a su nieto menor y lo trata como el causante de “todas las calamidades de la familia”? ¿Qué hechos le provocaban dolor al protagonista? 5. ¿Quién es el padre del protagonista y de qué manera asume su paternidad? 6. ¿A qué causa atribuyen los médicos la locura del niño? 7. ¿Quién, cuándo y cómo descubrió el secreto de amor del niño por Angélica? 8. ¿Por qué el autor comparó al protagonista con un pájaro que canta en la noche? 9. Explica por qué, al inicio, el amor es comparado con un rayo venenoso.
  • 37. 10. El protagonista mantuvo en silencio el amor por Angélica, estando en su situación, ¿le hubieras dicho a alguien tu secreto y cuánto te afectaba el mismo? 11. Si hubieras sido el amigo del protagonista, ¿qué consejos le habrías dado para resolver su problema? 12. ¿Crees tú que hoy alguien puede enloquecer de amor? 13. Indica en qué situaciones y personajes aparecen estas emociones: tristeza, celos, preocupación, desconfianza, vergüenza, alegría.
  • jueves, 17 de enero de 2013

    La carta familiar o personal



    Una carta personal se refiere normalmente a un tema de ámbito privado. El destinatario de este tipo de carta, por lo tanto, será un amigo, un familiar…

     

    Para escribir una carta familiar o que tenga como destinatario a amistades y algunas otras personas conocidas no existen muchos requisitos, ya que se puede escribir de una manera totalmente informal al gusto de cada persona, dependiendo de lo estrecho de la relación con el destinatario.

     

     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     

     

    Partes


     

    Encabezamiento: en el margen superior derecho se escribe tanto el lugar como la fecha en que se redacta la carta.

     

    Saludo: hay varias formas de expresar el saludo; por lo general se hace usando querido/querida, aunque, dependiendo del grado de confianza que se tenga con el destinatario.

     

    Querido amigo:
    Estimado amigo:
    Querida abuela:
    Carlos:

     

     

    Cuerpo: en esta parte se redacta la información que se quiere transmitir. Normalmente se empieza con un párrafo introductorio saludando y escribiendo sobre el objeto de la carta. El  segundo párrafo debe contener el mensaje que quieres dar y el tercer párrafo debe de ser una despedida.

     

     

    Despedida y firma: se escribe desde el centro hacia la derecha y existen diferentes formas para despedirse por escrito según el tipo de relación que tengan los interlocutores. Las más comunes suelen ser:

    Con cariño,

    Un abrazo,

    Con amor,

     

    Posdata: en ocasiones se puede añadir una posdata al final de la carta en la que se recuerda o se incluye alguna información puntual o que se nos haya olvidado escribir en la parte del cuerpo de la carta. Se indica con la abreviatura P.D.

     


     

    En el sobre...

     

    domingo, 2 de diciembre de 2012

    La abeja haragana (video)

    El cuento y sus elementos

    El cuento



    Cuento
    Narración breve, oral o escrita, de un suceso imaginario. Aparecen en él un reducido número de personajes que participan en una sola acción con un sólo foco temático. Su finalidad es provocar en el lector una única respuesta emocional. La novela, por el contrario, presenta un mayor número de personajes, más desarrollados a través de distintas historias interrelacionadas, y evoca múltiples reacciones emocionales.

    Elementos del cuento En un cuento se conjugan varios elementos, cada uno de los cuales debe poseer ciertas características propias: los personajes, el ambiente, el tiempo, la atmósfera, la trama, la intensidad, la tensión y el tono.

    Los personajes o protagonistas de un cuento, una vez definidos su número y perfilada su caracterización, pueden ser presentados por el autor en forma directa o indirecta, según los describa él mismo, o utilizando el recurso del diálogo de los personajes o de sus interlocutores. En ambos casos, la conducta y el lenguaje de los personajes deben de estar de acuerdo con su caracterización. Debe existir plena armonía entre el proceder del individuo y su perfil humano.

    El ambiente incluye el lugar físico y el tiempo donde se desarrolla la acción; es decir, corresponde al escenario geográfico donde los personajes se mueven. Generalmente, en el cuento el ambiente es reducido, se esboza en líneas generales.

    El tiempo corresponde a la época en que se ambienta la historia y la duración del suceso narrado. Este último elemento es variable.

    La atmósfera corresponde al mundo particular en que ocurren los hechos del cuento. La atmósfera debe traducir la sensación o el estado emocional que prevalece en la historia. Debe irradiar, por ejemplo, misterio, violencia, tranquilidad, angustia, etc.

    La trama es el conflicto que mueve la acción del relato. Es leitmotiv de la narración. El conflicto da lugar a una acción que provoca tensión dramática. La trama generalmente se caracteriza por la oposición de fuerzas. Ésta puede ser: externa, por ejemplo, la lucha del hombre con el hombre o la naturaleza; o interna, la lucha del hombre consigo mismo.

    La intensidad corresponde al desarrollo de la idea principal mediante la eliminación de todas las ideas o situaciones intermedias, de todos los rellenos o fases de transición que la novela permite e incluso exige, pero que el cuento descarta.

    La tensión corresponde a la intensidad que se ejerce en la manera como el autor acerca al lector lentamente a lo contado. Así atrapa al lector y lo aísla de cuanto lo rodea, para después, al dejarlo libre, volver a conectarlo con sus circunstancias de una forma nueva, enriquecida, más honda o más hermosa. La tensión se logra únicamente con el ajuste de los elementos formales y expresivos a la índole del tema, de manera que se obtiene el clima propio de todo gran cuento, sometido a una forma literaria capaz de transmitir al lector todos sus valores, y toda su proyección en profundidad y en altura.

    El tono corresponde a la actitud del autor ante lo que está presentando. Éste puede ser humorístico, alegre, irónico, sarcástico, etc.

    Estructura


    Desde el punto de vista estructural (orden interno), todo cuento debe tener unidad narrativa, es decir, una estructuración, dada por: una introducción o exposición, un desarrollo, complicación o nudo, y un desenlace o desenredo.

    La introducción, palabras preliminares o arranque, sitúa al lector en el umbral del cuento propiamente dicho. Aquí se dan los elementos necesarios para comprender el relato. Se esbozan los rasgos de los personajes, se dibuja el ambiente en que se sitúa la acción y se exponen los sucesos que originan la trama.

    El desarrollo, consiste en la exposición del problema que hay que resolver. Va progresando en intensidad a medida que se desarrolla la acción y llega al clímax o punto culminante (máxima tensión), para luego declinar y concluir en el desenlace.


    El desenlace, resuelve el conflicto planteado; concluye la intriga que forma el plan y el argumento de la obra.

    Extensión

    Respecto a la extensión de las partes que componen el cuento, ésta deben guardar relación con la importancia concreta que cada una tenga dentro del relato. Debemos señalar que la estructura descrita se refiere al cuento tradicional, que es organizado de forma lineal o narrado cronológicamente. Actualmente, los escritores no se ciñen a dicha estructura: utilizan el criterio estético libre, el que permite que un cuento pueda empezar por el final, para luego retroceder al principio; o comenzar por el medio, seguir hasta el final y terminar en el principio.

    Técnica

    Respecto a la técnica, conjunto de recursos o procedimientos que utiliza el autor para conseguir la unidad narrativa y conducirnos al tema central, ésta suele variar según el autor. Si bien es cierto que la técnica es un recurso literario completo, pues está integrada por varios elementos que se mezclan y se condicionan mutuamente, se distinguen el punto de vista, el centro de interés, la retrospección, y el suspenso.

    El punto de vista, se relaciona con la mente o los ojos espirituales que ven la acción narrada; puede ser el del propio autor, el de un personaje o el de un espectador de la acción. Los puntos de vista suelen dividirse en dos grupos: de tercera y de primera persona. Si el relato se pone en boca del protagonista, de un personaje secundario o de un simple observador, el punto de vista está en primera persona; si proviene del autor, en tercera persona.

    Se puede dar cualquiera de estas posibilidades:

    Primera persona central: el protagonista narra sus peripecias en forma autobiográfica.

    Primera persona periférica: el supuesto narrador, en papel de personaje observador nos cuenta en primera persona el resultado de sus observaciones sobre los acontecimientos acaecidos a los otros personajes.

    Tercera persona limitada: el autor cuenta la historia imaginada desde fuera de sus personajes, en tercera persona, pero desde la perspectiva de uno de ellos.

    Tercera persona omnisciente: el autor ve la acción y la comunica al lector con conocimiento total y absoluto de todo, no sólo de los sucesos exteriores, sino también de los sentimientos íntimos del personaje. El autor puede adoptar una actitud subjetiva, intervenir como autor y dejar oír su voz; u objetiva, borrando su participación personal y adoptando la actitud de una voz narradora despersonalizada.

    El centro de interés, corresponde a algún elemento en cuyo derredor gira el cuento. El centro de interés constituye el armazón, el esqueleto de la historia. Es su soporte y puede ser uno o varios personajes, un objeto, un paisaje, una idea, un sentimiento, etc.

    La retrospección ("flash-back"), consiste en interrumpir el desenvolvimiento cronológico de la acción para dar paso a la narración de sucesos pasados.

    El suspenso, corresponde a la retardación de la acción, recurso que despierta el interés y la ansiedad del lector. Generalmente, en el cuento, el suspenso termina junto con el desenlace.

    Estilo

    El estilo que corresponde al modo, a la manera particular que tiene cada escritor de expresar sus ideas, vivencias y sentimientos. Sobre este punto debemos decir que todo escritor forja su propio estilo, que se manifiesta en la forma peculiar de utilizar el lenguaje. La imaginación, la afectividad, la elaboración intelectual y las asociaciones síquicas contribuyen a la definición de un estilo.

    Debido a la diversidad de estilos que existen, nos limitaremos a decir que muchos autores para lograr efecto musical y poético, se dejan llevar por la sonoridad de las palabras. Algunos, para lograr mayos expresividad, adornan su prosa con múltiples modificadores, mientras que otros, pretendiendo crear un mundo más conceptual, prefieren la exactitud en el decir y eliminan todo elemento decorativo.

    Análisis de un cuento

    Todo cuento está constituido por varios elementos literarios que, en el momento de realizar un análisis, debemos distinguir:

    1. Titulo

    1.1. Significación y función del título. ¿Es literal o simbólico?
    1.2. ¿Refleja el contenido del cuento?

    2. Asunto

    2.1. ¿De qué trata el cuento?
    2.2. Hacer una breve reseña.
    2.3. ¿El asunto o argumento tiene fuerza expresiva o contenido dramático? ¿Por qué?

    3. Tema

    3.1. ¿Cuál es la idea central del cuento?
    3.2. ¿Cuáles son las ideas secundarias?
    3.3. Hacer una relación del tema central con las ideas secundarias.

    4. Personajes

    4.1. Caracterización. ¿Cómo caracteriza el autor a los personajes?, ¿directa o indirectamente?
    4.2. ¿La caracterización es profunda o superficial?
    4.3. ¿Actúan los personajes de acuerdo a su índole y propósito, o a expensas del autor?
    4.4. ¿Los personajes son reales, simbólicos o tipos?
    4.5. ¿Hay personajes que conjuguen algún tipo de valor ético, estético, ideológico u otro?
    4.6. ¿Existe alguna relación entre los personajes y el ambiente?
    4.7. ¿Hay relación entre los personajes y la acción?

    5. Ambiente

    5.1. ¿En qué tipo de escenario se desarrolla el hilo de la acción?
    5.2. ¿En qué época?
    5.3. La atmósfera es ¿sórdida o diáfana?, ¿de misterio o de amor?, ¿de angustia o de paz?

    6. Acción


    6.1. ¿Cuánto tiempo dura la acción?
    6.2. La acción del cuento es ¿complicada o sencilla?, ¿lenta o rápida?
    6.3. ¿La acción es externa o interna? ¿Existe algún tipo de conflicto entre los personajes que determine la acción? ¿Entre un personaje y alguna fuerza natural? ¿Un personaje consigo?

    http://www.ciudadseva.com/textos/teoria/hist/anonimo.htm

     

    Esquema: estructura tradicional



     



    jueves, 29 de noviembre de 2012

    La abeja haragana

    La abeja haragana   (Horacio Quiroga)

    Había una vez en una colmena una abeja que no quería trabajar, es decir, recorría los árboles uno por uno para tomar el jugo de las flores; pero en vez de conservarlo para convertirlo en miel, se lo tomaba del todo.

    Era, pues, una abeja haragana. Todas las mañanas apenas el sol calentaba el aire, la abejita se asomaba a la puerta de la colmena, veía que hacía buen tiempo, se peinaba con las patas, como hacen las moscas, y echaba entonces a volar, muy contenta del lindo día. Zumbaba muerta de gusto de flor en flor, entraba en la colmena, volvía a salir, y así se lo pasaba todo el día mientras las otras abejas se mataban trabajando para llenar la colmena de miel, porque la miel es el alimento de las abejas recién nacidas.

    Como las abejas son muy serias, comenzaron a disgustarse con el proceder de la hermana haragana. En la puerta de las colmenas hay siempre unas cuantas abejas que están de guardia para cuidar que no entren bichos en la colmena. Estas abejas suelen ser muy viejas, con gran experiencia de la vida y tienen el lomo pelado porque han perdido todos los pelos al rozar contra la puerta de la colmena.

    Un día, pues, detuvieron a la abeja haragana cuando iba a entrar, diciéndole:

    -Compañera: es necesario que trabajes, porque todas las abejas debemos trabajar.

    La abejita contestó:

    -Yo ando todo el día volando, y me canso mucho.

    -No es cuestión de que te canses mucho -respondieron-, sino de que trabajes un poco. Es la primera advertencia que te hacemos.

    Y diciendo así la dejaron pasar.

    Pero la abeja haragana no se corregía. De modo que a la tarde siguiente las abejas que estaban de guardia le dijeron:

    -Hay que trabajar, hermana.

    Y ella respondió en seguida:

    -¡Uno de estos días lo voy a hacer!

    -No es cuestión de que lo hagas uno de estos días -le respondieron-, sino mañana mismo. Acuérdate de esto. Y la dejaron pasar.

    Al anochecer siguiente se repitió la misma cosa. Antes de que le dijeran nada, la abejita exclamó:

    -¡Sí, sí, hermanas! ¡Ya me acuerdo de lo que he prometido!

    -No es cuestión de que te acuerdes de lo prometido -le respondieron-, sino de que trabajes. Hoy es diecinueve de abril. Pues bien: trata de que mañana veinte, hayas traído una gota siquiera de miel. Y ahora, pasa.

    Y diciendo esto, se apartaron para dejarla entrar.

    Pero el veinte de abril pasó en vano como todos los demás. Con la diferencia de que al caer el sol el tiempo se descompuso y comenzó a soplar un viento frío.

    La abejita haragana voló apresurada hacia su colmena, pensando en lo calentito que estaría allá adentro. Pero cuando quiso entrar, las abejas que estaban de guardia se lo impidieron.

    -¡No se entra! -le dijeron fríamente.

    -¡Yo quiero entrar! -clamó la abejita-. Esta es mi colmena.

    -Esta es la colmena de unas pobres abejas trabajadoras- le contestaron las otras-. No hay entrada para las haraganas.

    -¡Mañana sin falta voy a trabajar! -insistió la abejita.

    -No hay mañana para las que no trabajan- respondieron las abejas, que saben mucha filosofía.

    Y diciendo esto la empujaron afuera.

    La abejita, sin saber qué hacer, voló un rato aún; pero ya la noche caía y se veía apenas. Quiso cogerse de una hoja, y cayó al suelo. Tenía el cuerpo entumecido por el aire frío, y no podía volar más.

    Arrastrándose entonces por el suelo, trepando y bajando de los palitos y piedritas, que le parecían montañas, llegó a la puerta de la colmena, a tiempo que comenzaban a caer frías gotas de lluvia.

    -¡Ay, mi Dios! -clamó la desamparada-. Va a llover, y me voy a morir de frío. Y tentó entrar en la colmena.

    Pero de nuevo le cerraron el paso.

    -¡Perdón! -gimió la abeja-. ¡Déjenme entrar!

    -Ya es tarde -le respondieron.

    -¡Por favor, hermanas! ¡Tengo sueño!

    -Es más tarde aún.

    -¡Compañeras, por piedad! ¡Tengo frío!

    -Imposible.

    -¡Por última vez! ¡Me voy a morir! Entonces le dijeron:

    -No, no morirás. Aprenderás en una sola noche lo que es el descanso ganado con el trabajo. Vete.

    Y la echaron.

    Entonces, temblando de frío, con las alas mojadas y tropezando, la abeja se arrastró, se arrastró hasta que de pronto rodó por un agujero; cayó rodando, mejor dicho, al fondo de una caverna.

    Creyó que no iba a concluir nunca de bajar. Al fin llegó al fondo, y se halló bruscamente ante una víbora, una culebra verde de lomo color ladrillo, que la miraba enroscada y presta a lanzarse sobre ella.

    En verdad, aquella caverna era el hueco de un árbol que habían trasplantado hacia tiempo, y que la culebra había elegido de guarida.

    Las culebras comen abejas, que les gustan mucho. Por eso la abejita, al encontrarse ante su enemiga, murmuró cerrando los ojos:

    -¡Adiós mi vida! Esta es la última hora que yo veo la luz.

    Pero con gran sorpresa suya, la culebra no solamente no la devoró sino que le dijo: -¿Qué tal, abejita? No has de ser muy trabajadora para estar aquí a estas horas.

    -Es cierto -murmuró la abeja-. No trabajo, y yo tengo la culpa.

    -Siendo así -agregó la culebra, burlona-, voy a quitar del mundo a un mal bicho como tú. Te voy a comer, abeja.

    La abeja, temblando, exclamó entonces: -¡No es justo eso, no es justo! No es justo que usted me coma porque es más fuerte que yo. Los hombres saben lo que es justicia.

    -¡Ah, ah! -exclamó la culebra, enroscándose ligero -. ¿Tú crees que los hombres que les quitan la miel a ustedes son más justos, grandísima tonta?

    -No, no es por eso que nos quitan la miel -respondió la abeja.

    -¿Y por qué, entonces?

    -Porque son más inteligentes.

    Así dijo la abejita. Pero la culebra se echó a reír, exclamando:

    -¡Bueno! Con justicia o sin ella, te voy a comer, apróntate.

    Y se echó atrás, para lanzarse sobre la abeja. Pero ésta exclamó:

    -Usted hace eso porque es menos inteligente que yo.

    -¿Yo menos inteligente que tú, mocosa? -se rió la culebra.

    -Así es -afirmó la abeja.

    -Pues bien -dijo la culebra-, vamos a verlo. Vamos a hacer dos pruebas. La que haga la prueba más rara, ésa gana. Si gano yo, te como.

    -¿Y si gano yo? -preguntó la abejita.

    -Si ganas tú -repuso su enemiga-, tienes el derecho de pasar la noche aquí, hasta que sea de día. ¿Te conviene?

    -Aceptado -contestó la abeja.

    La culebra se echó a reír de nuevo, porque se le había ocurrido una cosa que jamás podría hacer una abeja. Y he aquí lo que hizo:

    Salió un instante afuera, tan velozmente que la abeja no tuvo tiempo de nada. Y volvió trayendo una cápsula de semillas de eucalipto, de un eucalipto que estaba al lado de la colmena y que le daba sombra.

    Los muchachos hacen bailar como trompos esas cápsulas, y les llaman trompitos de eucalipto.

    -Esto es lo que voy a hacer -dijo la culebra-. ¡Fíjate bien, atención!

    Y arrollando vivamente la cola alrededor del trompito como un piolín la desenvolvió a toda velocidad, con tanta rapidez que el trompito quedó bailando y zumbando como un loco.

    La culebra se reía, y con mucha razón, porque jamás una abeja ha hecho ni podrá hacer bailar a un trompito. Pero cuando el trompito, que se había quedado dormido zumbando, como les pasa a los trompos de naranjo, cayó por fin al suelo, la abeja dijo:

    -Esa prueba es muy linda, y yo nunca podré hacer eso.

    -Entonces, te como -exclamó la culebra.

    -¡Un momento! Yo no puedo hacer eso: pero hago una cosa que nadie hace.

    -¿Qué es eso?

    -Desaparecer.

    -¿Cómo? -exclamó la culebra, dando un salto de sorpresa-. ¿Desaparecer sin salir de aquí?

    -Sin salir de aquí.

    -¿Y sin esconderte en la tierra?

    -Sin esconderme en la tierra.

    -Pues bien, ¡hazlo! Y si no lo haces, te como en seguida - dijo la culebra.

    El caso es que mientras el trompito bailaba, la abeja había tenido tiempo de examinar la caverna y había visto una plantita que crecía allí. Era un arbustillo, casi un yuyito, con grandes hojas del tamaño de una moneda de dos centavos.

    La abeja se arrimó a la plantita, teniendo cuidado de no tocarla, y dijo así:

    -Ahora me toca a mí, señora culebra. Me va a hacer el favor de darse vuelta, y contar hasta tres. Cuando diga "tres", búsqueme por todas partes, ¡ya no estaré más!

    Y así pasó, en efecto. La culebra dijo rápidamente: "uno..., dos..., tres", y se volvió y abrió la boca cuan grande era, de sorpresa: allí no había nadie. Miró arriba, abajo, a todos lados, recorrió los rincones, la plantita, tanteó todo con la lengua. Inútil: la abeja había desaparecido.

    La culebra comprendió entonces que si su prueba del trompito era muy buena, la prueba de la abeja era simplemente extraordinaria. ¿Qué se había hecho?, ¿dónde estaba?

    No había modo de hallarla.

    -¡Bueno! -exclamó por fin-. Me doy por vencida. ¿Dónde estás?

    Una voz que apenas se oía -la voz de la abejita- salió del medio de la cueva.

    -¿No me vas a hacer nada? -dijo la voz-. ¿Puedo contar con tu juramento?

    -Sí -respondió la culebra-. Te lo juro. ¿Dónde estás?

    -Aquí -respondió la abejita, apareciendo súbitamente de entre una hoja cerrada de la plantita.

    ¿Qué había pasado? Una cosa muy sencilla: la plantita en cuestión era una sensitiva, muy común también aquí en Buenos Aires, y que tiene la particularidad de que sus hojas se cierran al menor contacto. Solamente que esta aventura pasaba en Misiones, donde la vegetación es muy rica, y por lo tanto muy grandes las hojas de las sensitivas. De aquí que al contacto de la abeja, las hojas se cerraran, ocultando completamente al insecto.

    La inteligencia de la culebra no había alcanzado nunca a darse cuenta de este fenómeno; pero la abeja lo había observado, y se aprovechaba de él para salvar su vida.

    La culebra no dijo nada, pero quedó muy irritada con su derrota, tanto que la abeja pasó toda la noche recordando a su enemiga la promesa que había hecho de respetarla.

    Fue una noche larga, interminable, que las dos pasaron arrimadas contra la pared más alta de la caverna, porque la tormenta se había desencadenado, y el agua entraba como un río adentro.

    Hacía mucho frío, además, y adentro reinaba la oscuridad más completa. De cuando en cuando la culebra sentía impulsos de lanzarse sobre la abeja, y ésta creía entonces llegado el término de su vida.

    Nunca, jamás, creyó la abejita que una noche podría ser tan fría, tan larga, tan horrible. Recordaba su vida anterior, durmiendo noche tras noche en la colmena, bien calentita, y lloraba entonces en silencio.

    Cuando llegó el día, y salió el sol, porque el tiempo se había compuesto, la abejita voló y lloró otra vez en silencio ante la puerta de la colmena hecha por el esfuerzo de la familia. Las abejas de guardia la dejaron pasar sin decirle nada, porque comprendieron que la que volvía no era la paseandera haragana, sino una abeja que había hecho en sólo una noche un duro aprendizaje de la vida.

    Así fue, en efecto. En adelante, ninguna como ella recogió tanto polen ni fabricó tanta miel. Y cuando el otoño llegó, y llegó también el término de sus días, tuvo aún tiempo de dar una última lección antes de morir a las jóvenes abejas que la rodeaban:

    -No es nuestra inteligencia, sino nuestro trabajo quien nos hace tan fuertes. Yo usé una sola vez de mi inteligencia, y fue para salvar mi vida. No habría necesitado de ese esfuerzo, si hubiera trabajado como todas. Me he cansado tanto volando de aquí para allá, como trabajando. Lo que me faltaba era la noción del deber, que adquirí aquella noche. Trabajen, compañeras, pensando que el fin a que tienden nuestros esfuerzos -la felicidad de todos- es muy superior a la fatiga de cada uno. A esto los hombres llaman ideal, y tienen razón. No hay otra filosofía en la vida de un hombre y de una abeja.

    Fin.